5 beneficios a largo plazo de la terapia

5 beneficios a largo plazo de la terapia

En una sociedad que suele centrarse en las cosas materiales, es fácil justificar los gastos que mejoran nuestro atractivo. Tenemos un incentivo natural para preocuparnos por nuestro aspecto: la apariencia física se enfatiza como el fin de todo prácticamente en todos los medios de comunicación. Compramos cuotas de gimnasio para tener un aspecto determinado, como si reflejar la perfección física que vemos en los medios de comunicación nos hiciera mágicamente felices. También se considera que ir al gimnasio es la principal vía para «estar sano», pero no se hace el mismo hincapié en la mejora de la salud psicológica. ¿Por qué?

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Probablemente, la razón por la que se resta importancia a la salud psicológica es porque se considera que mejorarla no tiene el mismo efecto en nuestra apariencia que el gimnasio. Sin embargo, incluso la afirmación de que la terapia no tiene impacto en nuestra apariencia puede ser refutada: la investigación ha demostrado que nuestra salud mental afecta a la forma en que los demás perciben nuestra apariencia física – y si quieren hacerse amigos de nosotros (Rosenblatt & Greenberg, 1988; Chancellor, Layous, Margolis, & Lyubomirsky, 2017). Otro argumento (quizás menos superficial) para la importancia de la terapia es el efecto de flotación. La terapia nos ayuda a superar los momentos difíciles, que son inevitables dado que la vida es impredecible, a menudo extraña y frecuentemente dolorosa. Como factor de protección, la terapia puede ayudar a suavizar los baches en el camino, así como hacer que algo bueno sea aún mejor. ¿Intrigado pero aún no convencido? Lea 5 razones por las que la terapia influye positivamente en la salud psicológica a largo plazo.

1. La terapia puede ayudarle a aprender habilidades de afrontamiento para toda la vida.

Genial, estará pensando, pero ¿qué son exactamente las habilidades de afrontamiento? Las habilidades de afrontamiento son cualquier cosa que le ayude a superar los momentos difíciles, ya sea no conseguir el ascenso que se merece, la ansiedad por conducir o la muerte de un ser querido. Los terapeutas están formados y entrenados para ayudar a fomentar las habilidades naturales de afrontamiento que todo el mundo tiene. Las habilidades de afrontamiento serán un poco diferentes de una persona a otra porque cada una es única. Por ejemplo, yo soy escritor y me gusta escribir mis pensamientos como forma de afrontamiento, pero otra persona puede encontrar más relajante la aromaterapia y los baños de burbujas. Todos somos diferentes, y eso está bien, pero también significa que no hay una habilidad de afrontamiento que sirva para todos.

Los terapeutas también pueden enseñar habilidades de afrontamiento que pueden no ser tan innatas. Por ejemplo, los terapeutas cognitivo-conductuales suelen enseñar a sus clientes que lo que se dicen a sí mismos tiene una enorme influencia en cómo se sienten y cómo les responden los demás. Los terapeutas centrados en el apego pueden pedir a sus clientes que piensen de forma diferente sobre cómo interactúan con las personas de su vida. Los terapeutas centrados en la persona animan a sus clientes a tratarse a sí mismos con consideración positiva incondicional y a practicar la autoaceptación radical. Independientemente de la modalidad de terapia, la idea es potenciar las fortalezas personales, a menudo utilizando prácticas basadas en la evidencia que el terapeuta ha enseñado. El psicólogo Rob Winkler está de acuerdo y afirma que «un mejor afrontamiento conduce a mejores respuestas y mejores respuestas conducen a mejores experiencias, que crean más oportunidades y prosperidad en todos los aspectos de nuestra vida». Así que, aunque no parezca tan emocionante como conseguir unos abdominales de seis pulgadas, aprender habilidades de afrontamiento mejora tu vida exponencialmente a largo plazo.

2. La terapia puede cambiar tu forma de interactuar con las personas de tu vida, en el buen sentido.

A veces no somos conscientes de las muchas maneras en que estamos afectando negativamente a nuestras relaciones. Puede que nos enfademos e insultemos a nuestra pareja cuando estamos enfadados y nos olvidemos de ello después de la pelea, sin darnos cuenta del efecto que tiene en nuestra pareja. Por otro lado, puede que estemos tan acostumbrados a guardar nuestros sentimientos en el interior que nos cueste ser asertivos con las personas que queremos. Un terapeuta puede ayudar a equilibrar la forma de comunicarnos con nuestros seres queridos para mejorar nuestras relaciones. Por ejemplo, a un cliente al que le cuesta ser asertivo, un terapeuta de DBT podría enseñarle la habilidad «Querido hombre». En pocas palabras, «Querido hombre» es una habilidad que ayuda a un cliente a describir lo que quiere y a defenderse a sí mismo de una manera no crítica.

También puede ser útil escuchar la opinión de otra persona sobre las relaciones importantes de su vida. ¿Obtienes lo que quieres de tu pareja? ¿Te hace sentir satisfecho? ¿Son razonables tus expectativas, o crees que tu pareja debería ser tu todo? O tal vez lo estás haciendo todo «bien», pero todavía hay maneras de hacer que tu conexión sea más fuerte. Un terapeuta, especialmente un terapeuta especializado en asesoramiento familiar y relacional, puede darte las herramientas y el apoyo que necesitas para hacer cambios que repercutan positivamente en tus relaciones. Aumentar la positividad de tus relaciones se traduce en un futuro más fructífero a largo plazo, porque a la hora de la verdad, la vida consiste en tener relaciones satisfactorias con las personas que quieres y ser capaz de desenvolverse con éxito en las relaciones con las personas que no quieres.

3. La terapia puede hacerte sentir más feliz.

La verdadera felicidad es algo esquivo, y muchas veces la gente persigue lo externo -dinero, éxito, un coche de lujo- para intentar alcanzarla. Aunque es un viejo tópico, es cierto que el dinero no puede comprar la felicidad. Tener poco dinero puede causar infelicidad, pero el dinero no tiene un valor inherente que haga que nuestra vida sea más plena. Comprar cosas lujosas puede darnos una emoción temporal o una sensación de satisfacción; sin embargo, estos sentimientos no duran y tienden a arañar la superficie de la verdadera felicidad. Nadie ha afirmado nunca, por ejemplo, que el sentido de la vida sea un coche; se cree que el sentido de la vida tiene más amplitud e importancia que eso.

Entonces, ¿cómo ayuda la terapia a sentirse más feliz a un nivel más profundo? Hablar del pasado, el presente y el futuro con un terapeuta puede conducir a una mayor comprensión de uno mismo. Aunque la autocomprensión no siempre implica la autoaceptación, es el primer paso para abrazar de verdad lo que uno es en el fondo. Un concepto relacionado es la autocompasión. Una mayor autocompasión te ayuda a manejar los baches que inevitablemente se producen en la vida sin quedarte atascado en el fango de la negatividad. Los terapeutas, especialmente los centrados en la persona, suelen hacer hincapié en la autoaceptación y la autocompasión, y nos hablan de técnicas para aumentar ambas. El aprendizaje de la autocompasión en la terapia tiene beneficios tangibles: Se ha encontrado que una alta autocompasión conduce a más comportamientos que promueven la salud (Sirois, Hirsch, & Kitner, 2015), nutre el bienestar (Neely, Schallert, Mohammed, Roberts, & Chen, 2009), aumenta la empatía y el altruismo (Neff & Pommier, 2012), y proporciona un amortiguador contra la ansiedad (Neff, Kirkpatrick, & Rude, 2007).

4. A través de su vínculo con la felicidad, la terapia conduce a una mayor productividad.

En The Happiness Advantage, Shawn Achor explica cómo las emociones positivas conducen a una mayor productividad: «La felicidad nos da una verdadera ventaja química… ¿Cómo? Las emociones positivas inundan nuestro cerebro de dopamina y serotonina, sustancias químicas que no sólo nos hacen sentir bien, sino que elevan los centros de aprendizaje de nuestro cerebro a niveles superiores» (44). En otras palabras, sentir emociones positivas te permite trabajar más y aprender más debido a las sustancias químicas que te hacen sentir bien en tu cerebro. Aunque la productividad no lo es todo, la mayoría de nosotros tenemos mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo, especialmente los que tenemos trabajos exigentes o los que tenemos hijos. Aumentar tus niveles de felicidad -y con ello, tu productividad- no sólo te ayuda en tu carrera, sino que también te ayuda a sobrellevar el desorden y el ritmo frenético de la vida.

La terapia también puede ayudarle a descubrir los obstáculos que le impiden rendir al máximo. Este tipo de bloqueos (por ejemplo, el perfeccionismo o el exceso de pensamiento) son retos que un terapeuta puede ayudarle a superar para encontrar una solución eficaz. Usted y su terapeuta también pueden hablar de las habilidades de gestión del tiempo y de si cambiar los hábitos negativos a largo plazo -como la mala priorización o las evaluaciones inexactas- podría ayudar a su concentración y productividad. Este tipo de cambios puede suponer beneficios a largo plazo, como un mayor rendimiento laboral, una mayor sensación de autoeficacia y una mejora de las relaciones. Para más información, consulta la charla TED de Shawn Achor «El secreto feliz para trabajar mejor».

5. La terapia puede ayudar a mejorar el estrés crónico.

Las formas en que la terapia puede mejorar el estrés a largo plazo son numerosas. Un terapeuta puede enseñarte métodos para calmar tu cuerpo y tu mente, que pueden incluir técnicas como la visualización guiada, la relajación muscular progresiva y la respiración profunda. Los terapeutas también pueden ayudar a resolver las fuentes de su estrés y enseñarle técnicas para reducirlo. Pueden introducirte en nuevos conceptos como la aceptación radical: que muchas cosas de tu vida están fuera de tu control y que la aceptación es la clave para reducir tu sufrimiento. Lo mejor de todo es que, una vez que aprendes estas técnicas, las llevas contigo al resto de tu vida. En otras palabras, el alivio del estrés a corto plazo puede convertirse en patrones de gestión del estrés a largo plazo.

Un terapeuta también puede ser una caja de resonancia que te escucha hablar de tu vida y valida tus sentimientos. Esto no es lo mismo que estar de acuerdo contigo y apoyarte en todas tus decisiones, pero puede ser más valioso, porque alimenta la idea de que eres importante, que vale la pena escuchar tus sentimientos y que te comprenden. Se ha demostrado que el apoyo social es esencial para la salud mental y, lo que quizá sea igual de importante, que falta en situaciones en las que hay problemas de salud mental. Tanto a corto como a largo plazo, el apoyo social alivia la mente y mejora la salud, como demuestran numerosos estudios (Berkman, 1995; Cohen y Janicki-Deverts, 2009; Umberson y Montez, 2010). En resumen, los terapeutas son un apoyo social eficaz, y sentirse apoyado conduce a una mayor salud psicológica.